¿Y tú cómo lees?

Si estás leyendo esto, perteneces al selecto grupo del 37.7 % de personas que lee un blog en México. Según las estadísticas del pasado 2023 los mexicanos estamos leyendo cada vez menos. Fuentes del INEGI mencionan que el 40.8% de los mexicanos alfabetas de 18 años o más, lee libros; otro 37.7% foros, blogs o páginas de internet, mientras un 23.6% lee revistas y un 18.5% periódicos y por último un 6.1% historietas.

Esto nos posiciona un 12.3% menos que en el último estudio realizado en el 2016 respecto a materiales considerados por el módulo de lectura (MOLEC).

Para todo este preámbulo diré una de mis frases favoritas “todo lo que toca la tecnología, lo transforma.” y la lectura no es la excepción. Los libros han sido tradicionalmente el medio de comunicación por excelencia y de los que más ha perdurado por su magnífica escalabilidad y rápida distribución.

Todo comenzó con la necesidad de comunicarnos y dejar constancia de eventos o hechos ocurridos en el pasado, con la finalidad de que el conocimiento persistiera y las futuras generaciones pudieran aprender y conocer de sus antepasados. Siendo estas, unas de las primeras bases de datos conocidas por la humanidad. Pasamos desde las pinturas rupestres a desarrollar lenguajes, y estos los transformamos en cánticos que funcionaban a manera de historias, como los aborígenes de Australia, pasando las historias de generación en generación.  Inmediatamente después inventamos la escritura y empezamos esculpir piedras y dejar nuestros datos en las mismas, como los jeroglíficos de Egipto. Después con un poco de ingenio y tecnología llego el papel desde China y así obtuvimos los primeros papiros de la humanidad y muchos años después inventamos la imprenta con la cual pudimos empezar a imprimir los libros en masa, los cuales continúan vigentes hasta nuestra fecha.

Pff… después de todo este rollo que nos ayuda a tener algo del contexto y conocer acerca de la evolución del libro. Quisiera platicarte que aún recuerdo la primera vez que vi un libro digital. Me era tan raro e increíble que, a la vez, recuerdo sentirme tan trendy, tan en el futuro por tener esa pieza digital en mi computadora y no tener el libro en físico que me hacía imaginarme un futuro mucho más digital. Para esto, no sé en que año fue, ni recuerdo que libro era, pero fue hace muchos años (quizás a finales de los años 90’s) y lo que sí recuerdo es haber dicho que los libros físicos iban a desaparecer (postura que aún mantengo).  Viendo los estudios del INEGI me es difícil borrar esa postura y refuerzo la idea con un pensamiento que plasmaba en uno de mis artículos: Crónicas de muerte anunciadas, auge tecnológico.

Donde hago un esbozo de empleos que se pueden perder o transformarse gracias a la tecnología y a la IA (Inteligencia Artificial) y ponía el ejemplo de un voceador, que si bien, meramente su empleo no se ira por causa de la IA, se irá por la digitalización y la falta de personas que compren un periódico en físico. Quizás se escuche crudo, pero en una de esas hace falta que nuestras generaciones ya no estén para que ese nicho de mercado desaparezca por completo y la dinámica de ventas cambie.

Para completar la idea necesito que los más viejos nos salgamos de nuestros zapatos, seamos realistas y nos demos cuenta de que las nuevas generaciones, las verdaderas generaciones nativas del internet (los centenials) prefieren leer a través de una pantalla, que de un libro o revista física, ellos son la generación que creció atrás de una pantalla y con internet desde su nacimiento. De esta idea me apoyo con los datos que proporciona el INEGI en sus estudios:

Aquí podemos ver como el formato de lectura cambia con la edad de la persona, y podemos acentuar que las personas más jóvenes optan por leer digitalmente. Considero que es más que evidente que poco a poco empezaremos a leer más en pantallas que en formatos físicos, incluyendo los libros u otros formatos de lectura. Inclusive creo que hoy, leemos más digitalmente que lo que muestran estas estadísticas, ya que realmente todo el tiempo estamos más conectados a internet y leemos a través de las pantallas que llevamos con nosotros, ya sea desde una red social, whatsapp, reseñas, calificaciones de lugares o cualquier otra situación digital que aun la MOLEC no contempla dentro de los módulos de lectura, pero no me meteré en esta ocasión en un campo minado con esta idea.

Regresando al tema específicamente de los libros. Los e-books han incrementado sus ventas de acuerdo con el estudio realizado por la empresa statista, la cual nos muestra un incremento considerable de lectores sobre libros digitales, fecha que comprende desde el 2019 al 2023, en el cual también realizan una proyección de ventas y de lectores hasta el año 2026:

A todos estos datos le voy a añadir una variable que me atrevo a decir “que nadie cuenta”, que no sé si sea porque es una práctica demasiado reciente o los estadistas no saben que exista, porque dentro de mis búsquedas no la encuentro por internet y tampoco le encuentro un nombre a dicha práctica digital. Mi querido lector, yo ejerzo una práctica  o formato de lectura que honestamente cuando la he platicado y he dado detalle de la misma, hasta he recibido burlas (“¿ya le vas a decir a Alexa que te lo lea?”) y a la fecha no conozco a alguien que la lleve a cabo, pero seguramente esas personas existen porque la instrucción para que esto suceda es completamente reconocible para el asistente virtual.

Esta otra variable empieza con el nacimiento de 2 aplicaciones de Amazon, la primera es Kindle la cual permite la compra de e-books descargables a nuestros dispositivos, ya sea una Tablet o celular. Después de la llegada de esta aplicación, llega años después la app de Alexa la cual funge como el asistente digital que proporciona la empresa amazon. Quien con su IA es capaz de recibir instrucciones y ejecutar las mismas a beneplácito de los usuarios. Dentro de esta serie de instrucciones reconocibles por el asistente, podemos darle la instrucción de lectura de libros, la cual descubrí al estar probando las funciones de esta. Donde se me ocurrió decirle que me leyera mi libro de Kindle, el cual empezó a leer sin ningún problema con una voz robótica, la cual a la fecha que escribo esto es mucho más natural y agradable que la de sus inicios.

Hoy en día me es muy sencillo ir a hacer ejercicio, conducir o realizar cualquier otra actividad que no me exija mucha atención y pedirle a Alexa que me lea mi libro. Práctica que como les comentaba anteriormente no se si tenga nombre y no se en que formato se pueda catalogar, que bien parte del formato es un e-book, pero ciertamente no lo estoy leyendo yo y tampoco es un audio libro porque el formato es completamente distinto, y este me lo está leyendo mi asistente virtual (cosa que me parece de lo más divertida). Quizás es un formato nuevo que aun no logro encontrar o catalogar y que además de todo, estoy seguro muchas personas podemos entrar dentro de esta nueva característica o nicho de mercado.

 Estimado lector, como podemos ver en este futuro que vivimos, lo que nos sobran son las opciones. Que a mi punto de vista unas irán caducando y otras tantas irán naciendo conforme las tecnologías y la convergencia de estas vayan tocando nuestros usos y costumbres. Los cuales se modificarán como lo han hecho en el pasado; Lo importante en este específico caso es que sigamos leyendo en el formato de nuestra preferencia, pero sigamos haciendo esta bonita costumbre y sigamos nutriendo nuestro conocimiento.

Por último, gracias por pertenecer a ese 37.7% que lee blogs y me brinda un tiempo por leer mis ideas.

Recuerda sigue leyendo.

Fuentes: INEGI, Statista.

Escrito por: Jorge Padilla sin intervención de IA, imágenes realizadas: por IA.

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