Los inicios de años están llenos de un montón de propósitos y metas que deseamos cumplir, sin embargo, la mayoría de las veces nunca se logran. Estas metas inconclusas generalmente quedan así por varios factores.
El principal es porque realmente nunca los iniciamos, cuando realizaste el propósito de ir al gym o comer más sano, nunca imaginaste lo que conllevaba y lo que pasó es que nunca te pusiste una meta realista. Aquí es donde consideró que está el error más grande que cometemos… arrancar es lo más difícil pero una vez que ya arrancaste nos damos cuenta de que quizás esa meta es demasiado lejana. Quizás ir al gimnasio 5 días a la semana es muy pesado si nunca lo has hecho. Entonces tenemos que empezar a realizar las cosas de menor a mayor escala dividiendo nuestros objetivos en pequeñas fases que sean más alcanzables, por ejemplo: continuando con la supuesta meta de ir al gimnasio, quizás ir 5 veces a la semana y estar haciendo una rutina de 2 horas es una meta poco realista, podríamos empezar quizás asistiendo 3 veces en una semana y con rutinas sencillas después incrementar a las dos semanas con 4 asistencias y así sucesivamente, esto nos ayudará a que las metas sean más realistas y sobre todo podamos mantener la motivación que creo es fundamental y crucial cuando estamos iniciando este tipo de proyectos personales. También es muy válido celebrar todas estas pequeñas victorias ya que son el camino que nos llevará a nuestro objetivo final y de la misma forma ayudará mucho a la motivación. recuerda esto puede y debe aplicar para cualquiera de nuestros objetivos.
Una vez que ya lo hacemos de manera regular existen otro tipo de factores que impiden que no lleguemos a nuestras metas y entre ellos está el síndrome del impostor. Para mí este es de los más difíciles y en lo particular el que más me cuesta trabajo. El síndrome del impostor no es más que una afección psicológica que nos ataca a la mayoría, que te hace creer que no eres capaz, que no eres lo suficientemente inteligente, que no eres creativo en las tareas o roles que desempeñas. Este puede ser generado por el mismo entorno en el que nos encontramos o bien porque no vemos los cambios esperados y entonces es cuando abortamos la misión. Cada quien podrá tener su propio método para combatir este síndrome, Esto casi siempre viene después de darte cuenta de que no ves los cambios, te falta motivación o metiste la pata según sea el caso. Personalmente cuando me doy cuenta de que estoy perdiendo el rumbo gracias al síndrome del impostor, trato de recordar mis pequeñas victorias y desmenuzo en qué parte me encuentro del camino que me lleva a mi punto final y trato de averiguar qué es lo que estoy haciendo mal, esto me ayuda bastante para continuar con el rumbo. Dentro de este orden de ideas es muy fácil caer en comparaciones y esto no está mal, pero también no hay que ser tan duros con nosotros mismos y averiguar también que nos hace mejor o peor ante esa comparación es saber discernir entre los hechos y factores que llevan al éxito a otras personas y a las que se estancan en el camino.
El éxito al que llegan algunas personas que nos rodean es gracias a ser constantes en lo que hacen, consideró que la constancia fabrica expertos y esta es la clave del éxito en muchas tareas. Los buenos cuerpos de los gimnasios, los buenos programadores, maestros, atletas no se hicieron en 1 año son a base de una predominante constancia de años acompañados de disciplina y una brújula que les ayudó a ir completando círculos. Son personas que no perdieron el rumbo de lo que buscan y esto también aplica a cualquier ámbito de nuestra vida.
Aquí voy a hacer una pausa, para traer una idea que me gusta mucho del CEO de Platzi Freddy Vega donde menciona que la vida es una batalla contra el dolor constante y menciona que hacer las cosas que nos ayudan a mejorar duelen, “duele aprender, duele ir al gimnasio, duele ir a trabajar, duele levantarte de la cama, duele ser mejor cada día” y coincido mucho con esta idea porque es cierta el dolor es una constante en nuestra vida, pero creo que superando esta constante podemos encontrar crecimiento en todos los aspectos.
Para mí las claves son:
Comenzar. – si nunca inicias, nunca pasarán las cosas, es así de sencillo.
Motivación. – es fundamental mantener la motivación, ya que, aunque hayamos comenzado a querer fabricar nuestro objetivo, sin la motivación abandonaremos nuestros propósitos o proyectos.
Brújula. – saber en todo momento qué es lo que queremos, saber donde estamos y a dónde queremos ir y si en el proceso, metemos la pata no dejar que el síndrome del impostor nos detenga.
Hoy el tema distó mucho de lo que los tengo acostumbrados (tecnología), pero quise hablar un poco de esto para ayudarnos a no perder el rumbo y que nuestra brújula nos conduzca a nuestras metas para seguir destacando como personas en nuestras familias, trabajos y hasta en el gimnasio.
Pero podemos ajustarlo con 5 apps que nos ayudarán a cumplir nuestros propósitos este 2024:
Asana: es un gestor de proyectos que nos puede ayudar con nuestros propósitos personales o hasta grupales, podemos calendarizar fechas de proyectos u horarios haciendo para nosotros una gestión más sencilla de nuestros propósitos o proyectos inclusivos más complejos.
Journey: es un diario, que nos puede ayudar a ir anotando día a día nuestras pequeñas victorias y tener de fácil acceso este recordatorio para no perder la brújula y nuestros objetivos.
Google Calendar: no deja de ser un calendario, pero este cuenta con una curiosa opción la cual nos permite configurar diferentes objetivos durante el año.
HabitHub: es una app que nos ayuda a que las cosas pasen, ¿que quiero decir con esto?, sencillamente es una app que nos permite ir haciendo hábitos de cosas que queremos que sucedan.
Headspace: es una app que está dedicada a la salud mental, fundamental para llevar acabó nuestros objetivos.
Por último no es ninguna APP pero recomiendo infinitamente uno de los mejores libros que leí durante el 2023 y fue el libro de Hábitos Atomicos.
Escrito por: Jorge Padilla sin intervención de IA, imágenes realizadas: por IA.

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